jueves, 13 de julio de 2017

OIDO EN LA CHATA Este domingo, si queremos, si participamos, las cosas han de cambiar.

NO TODO SIGUE IGUAL



Víctor José López

Todo sigue igual.
A las cinco de la mañana la algarabía de la conversación entre la hija de la vecina del piso diez y su madre es la encargada de despertarme.
 La radio transmite a esa hora el Himno. La interpretación que en lo personal más me agrada. Cantado en algunas de sus estrofas  por Gualberto Ibarreto y por María Teresa Chacín, además de otros artistas siempre nos han hecho sentir el orgullo de ser venezolanos con sus interpretaciones.
Con el ánimo insuflado por la canción de la patria,  ponemos pies en tierra. Más de media hora conectados Chúo Torrealba por Radio Caracas, y seguimos con García Otero hasta la siete. Una gran revista de situaciones de un país ocupado por la desesperación. Y a las siete hasta las nueve con César Miguel y Luis Carlos con su excelente equipo de periodistas. - Entrevistas “premiun”, en especial sus contactos en las universidades de los Estados Unidos con venezolanos distinguidos en aquella nación por su excelencia profesional.
Todo sigue igual.
No hay pan. Los huevos son mucho más costosos de lo que valían, el café sigue siendo la calamidad de cuando hace 100 días nos tomamos un brake para viajar a Athens, Ga. Para cumplir compromisos personales, antes que surgiera el batiburrillo provocado por las mentes grises del chavismo sobre La Constituyente. Una situación detergente de tanta lacra intelectual, pues para construir la trampa han creado una red de mentiras, falsos testimonios, triquiñuelas, en pocas palabras un corsé esclavista para una nación que sueña con poder elegir su destino, sus gobernantes y de una vez por todas el camino de la Libertad.
Todo sigue igual.
En el intento de utilizar el recurso mas común entre las naciones civilizadas, para la comunicación, ergo el Internet, lo encuentro deficiente, debilucho y contagiado de virus que por exceso que provocan en el usuario malos pensamientos. Esta condición deprime y nos coloca a los niveles que hemos descendidos en la categoría de los pueblos, entendiendo y comprendiendo la desesperación que ha sido manifiesta entre nuestros universitarios por el estancamiento del conocimiento humanístico y científico.
Todo sigue igual.
Aterran los métodos represivos de los militares, paramilitares, cuerpos policiales y los benditos colectivos que han asesinado a más de un centenar de venezolanos, la mayoría jóvenes y entre ellos menores por cometer el pecado mortal de recurrir al mandato constitucional de protestar pacíficamente.
Si al partir dejé Venezuela desanimada, entregada y desesperada por la situación, hoy al regresar luego de 100 días me encuentro con un país enojado, dispuesto a rescatar la dignidad y, lo más importante, una nación con elevada autoestima. Está consciente el venezolano que la solución a tragedia, el camino a seguir está en sus manos. 
Se habla de lo del domingo y de la barbaridad propuesta por Nicolás Maduro, Diosdado y Padrino López de la Constituyente sin autorización del pueblo con el taimado propósito de introducir las reglas constitucionales que ya, en su oportunidad, los venezolanos rechazamos en consulta electoral y que, además ahora pretenden darle carácter comunitario, es decir fascista y comunista al Estado Venezolano.
Escuchando a la gente veo que no todo sigue igual.

Este domingo, si queremos, si participamos, las cosas han de cambiar.

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